El robot en la cirugía colorectal, ¿qué valor aporta?
Optimización de recursos en cirugía
Actualmente, tanto los cirujanos como los sistemas de salud públicos o privados tienen la necesidad de proporcionar evidencias del valor de los servicios que ofrecemos. Entendiendo por valor el equivalente a la tasa pronóstico / coste, focalizandonos, no solo en la supervivencia la tasa de supervivencia 5 años, sino en los beneficios de las políticas de resultados centradas en el paciente, como pueden ser la duración de una discapacidad o invalidez y los efectos de los tratamientos innecesarios. Por ello, la optimización de los recursos, implica la obtención de los mejores resultados junto con una razonada utilización de los recursos disponibles, de tal manera que el gasto en que se incurre, genere el mayor de los beneficios en el paciente.
Cirugía robótica
El debate sobre la utilizacion del robot en la cirugía colorrectal, se ve rodeada de una “excitación” que sin duda remeda los inicios del abordaje laparoscópico.
Estabilidad en el campo visual, visión en 3 dimensiones, incremento en los grados de libertad relacionado con los movimientos, el desarrollo de instrumentos que dan cabida a estas opciones técnicas, eliminación del temblor fisiológico y mejora de la ergonomía, son ventajas indiscutibles del robot en cirugía.
Por ello la pregunta en el aire es: ¿aporta valor?. Es decir ¿ofrece beneficios respecto a la cirugía laparoscópica? y ¿a qué coste?
Se estima, en base a los datos publicados disponibles, que la robótica, implica un alto coste en su etiqueta (€1425 a €3900 por procedimiento), además del coste inicial del robot (entre €450 000 y €1,875 millones) y el coste de mantenimiento (€75 000 a €127 500).

En el ámbito de la cirugía laparoscópica, ya se demostró que aunque de inicio se incurre en mayores costes, inmediatamente se compensaba al reducirse las estancias hospitalarias y acelerase la incorporación más precoz al puesto laboral entre otras variables analizadas.
En el ámbito de la prostatectomía robótica, en un estudio usando modelos de coste utilidad, se deduce que la mejoría en los resultados justifica el incremento de coste inicial.
En el ámbito de la cirugía robótica, un metanálisis demuestra, al compararla con la cirugía laparoscópica, los siguientes beneficios:
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Disminuye la pérdida sanguínea.
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Menor tasa de conversión a cirugía abierta.
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Disminución del íleo adinámico.
En el estudio ROLARR (Robotic versus Laparoscopic Resection for Rectal Cancer) no se evidenciaron diferencias en:
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Tasa de conversión.
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Calidad de la escisión mesorectal.
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Positividad del margen circunferencial.
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Ganglios resecados.
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Complicaciones a 30 días.
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Mortalidad perioperatoria.
Es decir, aún no está perfectamente establecido el beneficio del robot sobre la cirugía laparoscópica. Pero también es cierto que cronológicamente y comparado con la laparoscopia, el robot está aún en edad infantil, y el futuro está por escribir.
Existen dos ventajas inherentes al robot: el avance tecnológico indiscutible que representa, la posibilidad de deslocalización del cirujano si fuese preciso, la comodidad para los cirujanos y la facilidad de acceso a determinados espacios anatómicos mediante el robot, que se traduce potencialmente en incremento de la resecabilidad de los tumores y por tanto de la tasa de curación. Todos ellos son motores de cambio, y en cierta medida imparables.

Pero ello no debiera derivar en el uso del “robot por defecto”, algo en lo que podríamos incurrir si cada hospital tiene un robot y cada cirujano puede operar cualquiera de sus pacientes mediante el uso de esta tecnologia.
Preparacion, formacion, entrenamiento, análisis, reevalución, implementacion.
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